PIENSO LUEGO ESCRIBO

PIENSO LUEGO ESCRIBO





Bienvenid@s a mi reflexión sobre el maltrato a las hembras ovovivíparas y vivíparas.




Es sabido por todos que lo primero que hace un novato al descubrir que una de sus hembras está preñada es buscar ayuda, ¿donde? en cualquier lugar, en foros, en libros, en amigos, en tiendas, etc...

Yo lo hice, fui a la tienda y me compre una paridera. Insensata... Ahora sé que por aquel entonces mi respeto por la vida de los peces era casi nulo, como mi experiencia.

No entiendo cómo es posible que después de tantos años leyendo, formándome como cuidadora e intentando proporcionarle los mejores cuidados a mis peces y ayudando a la gente del foro con mis conocimientos, mis aportaciones y mis ganas de mejorar la calidad de vida de nuestras mascotas, siga leyendo casi a diario frases del tipo:

Tengo a una hembra embarazada (este término está muy mal usado, únicamente las hembras de la especie humana se quedan embarazas, podéis buscarlo en cualquier diccionario, el resto de especies de este planeta se quedan preñadas, esto es solo una corrección que tenía muchas ganas de hacer).

Tengo a una hembra preñada y ya la he metido en la paridera, ¿Qué debo hacer ahora? ¿Cuando se supone que va a parir?

¿Por qué no lo entiendo? Porque la primera vez que se me murió una hembra en una paridera decidí informarme, obtener alguna explicación al resultado de aquella catástrofe ya que era una hembra XL, y yo una inexperta. Así que tras recibir la explicación y leer: probablemente le has causado estrés... Decidí no volver a usar la paridera nunca más y decidí compartir mi experiencia para que otros no cometieran el mismo error. Pero nunca es suficiente. Hay cientos, tal vez miles, de consejos exactamente iguales: no introduzcas a tu hembra en una paridera y sigo leyendo lo mismo una y otra vez: Ya la tengo en la paridera, ¿Ahora qué hago?.

¿Por qué comprar una paridera es lo primero que hacemos? ¿Por qué confiamos tan ciegamente en la persona que nos la vende? ¿Por qué siempre tiramos del método fácil? ¿Por qué no nos mentalizamos de que son seres vivos y padecen igual que cualquier otro?
¿Por qué hay tanta gente que sigue aconsejando usar parideras a las personas que se inician en esta afición? No lo entiendo.
Es un error muy común que debemos corregir, hay que dejar de usar la palabra paridera. En mi opinión deberíamos empezar a eliminarla del lenguaje acuariofílico.



Damas y caballeros, pongámonos por un momento en la situación de esos pequeños seres. Imaginemos que somos personas "felices" que vivimos nuestras vidas lo mejor que podemos intentando adaptarnos a los medios de los que disponemos. Tenemos amigos, compañeros, hermanos con los que nos relacionamos. Buscamos la manera de subsistir, somos "libres".

De repente un día vamos al médico y nos comunica nuestro nuevo estado: señora, está usted embarazada.

Aparecen dos enfermeros y nos encierran en una habitación acristalada que permanece en suspensión, desde la cual vemos a todo el mundo desde todos los ángulos, pero no podemos relacionarnos, no podemos interactuar con ellos, no podemos escapar, si nos apetece volver a ese rinconcito en el que nos sentíamos seguras no podemos, porque estamos atrapadas y literalmente secuestradas. Cada día vemos como los machos de nuestra especie nos acosan incansables, intentado picarnos, incluso otros hombres, mujeres y niños que pasan por allí, por simple curiosidad, golpean los cristales de nuestro cubículo.

Nos alimentan con normalidad, pero cada día caen restos de comida al fondo del cubículo y los ex compañeros se dedican a picotear el suelo del cubículo a la espera de obtener más alimento.

Apenas tengo espacio para caminar, casi no puedo darme la vuelta sin evitar chocarme con una de las paredes. Defeco en el mismo sitio donde como. Y para colmo tengo que parir aquí, en suspensión, delante de todos aquellos que desean "hacerse" con mis alevines y que en el momento del parto van a volverse unas fieras y van a atacar mi cubículo sin descanso.


Esto constantemente. ¿Quién puede soportar algo así? Solo las más fuertes.

Os informo de que son un tanto por ciento muy pequeñito, por lo que no deberíamos apostar a ciegas por si nuestra hembra forma parte de ese grupo de luchadoras.

Deberíamos hacer todo lo contrario. Me explico. En nuestra sociedad, cuando recibimos la noticia de que alguien a quien conocemos va a ser mamá todos, o la gran mayoría, reaccionamos de la misma manera. Y sólo hay un término para describirlo: MIMOS. Las mimamos constantemente, evitamos que haga esfuerzos, procuramos que se alimente bien, que trabaje lo justo, que no sufra disgustos innecesarios. Incluso si esta noticia está relacionada con nuestras mascotas, canes y felinas, también las mimamos y protegemos.

¿Por qué no somos capaces de actuar de la misma manera cuando se trata de nuestros peces?
¿Que pasaría si vuestra gata, o perra, diese a luz en la calle y aparecieran varios animales dispuestos a matar a las crías? ¿Protegeríais solo a las crías? Las madres son las creadoras, debemos protegerlas por encima de las crías, ellas pueden darnos más crías, las crías pueden morir antes de llegar a ser reproductoras por muchísimas causas, enfermedades, ser devoradas, ser succionadas por el filtro... Por eso, las madres, antes del parto, siempre son más importantes que cualquier cardúmen de alevines.

Cuando un hembra, sea de la especie de ovovivípara o vivípara que sea, está preñada podemos hacer cuatro cosas:

- La separamos en un acuario, donde siga teniendo espacio y pueda esconderse cuando se sienta intimidada.
- Separamos a los otros habitantes en otro acuario y la hembra no sufre cambios en su entorno.
- Dividimos el acuario con una red muy fina para que los alevines no puedan introducirse por los agujeritos. Esto da trabajo, hay que tirar de bricolaje y no todos disponemos de tiempo.
- Nos diseñamos una paridera de mínimo tres litros. Un recipiente de plástico bastará. Pero esto no es lo más aconsejable es el ultimo método que yo utilizaría para proteger a mis hembras.

Si la separamos a ella debemos tener en cuenta varias cositas:

- Nuevo entorno. Debe adaptarse correctamente. Utilizar agua del mismo acuario, para que conserve las mismas condiciones, es decir, mismos parámetros y misma temperatura. Debe adaptarse lo más rápidamente posible porque se supone que le queda poco tiempo para dar a luz.

- Reducir su campo de visibilidad. Es muy importante que este acuario tenga sólo una cara descubierta, la frontal. Desde esa cara la observaremos muy de vez en cuando para que no se agobie con nuestra presencia. De esta manera la hembra no nos detecta cuando paseamos por la habitación, cuando pasamos cerca del acuario por algún lateral, cuando la alimentamos, cuando comprobamos la temperatura y los parámetros del agua, es decir, si ella nos percibe lo menos posible es más que probable que se sienta mucho más tranquila.

- Crear espacios de protección, escondites. Los mejores: las esquinas del acuario, se pueden usar plantas frondosas, las mejores las de hoja fina, como la Ceratophyllum demersum. Si se puede introducir también alguna planta flotante como la Ricia (Riccia fluitans), donde los alevines podrán esconderse rápidamente. También rocas, cocos, incluso hacer montañitas de arena si me apuráis y sobre estas mas plantas. Pero repito, en las esquinas del acuario. Si ponemos refugios en todo el acuario al final no sabe buscar su lugar tranquilo y se estresa.

La hembra debe localizar esos espacios así que no se lo pongáis muy difícil, separad los elementos de protección de las paredes de las esquinas para que encuentre el hueco.

- Dejarla a su aire. No atosigarla. No hacerle mil fotos. No pegar la nariz al cristal del acuario. No golpear el acuario con los dedos para que la hembra se mueva.

- Alimentarla con regularidad. Dos o tres veces diarias en pequeñas cantidades.

- Respetar los horarios de luz. Ocho horas diarias. Pasado este tiempo hay que dejarlas descansar.

- Se le puede poner una compañera, nunca un compañero.

Una vez que haya parido la madre hay que dejar que se recupere unos días y luego se vuelve a introducir en el comunitario.



Si separamos al resto de habitantes lo que debéis hacer es recrear un espacio como el que tenían. Es costoso, económicamente hablando.

Si optáis por dividir el acuario con una red debéis vaciar el acuario, poner unas guías en las paredes con silicona, introducir la red divisoria, volver a llenar el acuario y esperar. Evidentemente el aspecto de vuestro acuario cambia para siempre.

O bien podéis fabricaros una paridera de tres litros mínimo, de plástico mate, nunca transparente, que debéis introducir en el acuario comunitario y debéis de tener un constante mantenimiento de cambios diarios de agua (el mismo agua del acuario) y de sifonados para que no se pudra la comida en el fondo ni se acumulen las heces de la hembra. Luego tendréis un problemilla: los alevines, que serán muchísimos, muy pequeños y que deberéis de controlar cada vez que hagáis los cambios de agua y los sifonados para no perder a ninguno.

Así que os recomiendo encarecidamente, que aquellos que deseen tener descendencia se compren un mini acuario y lo adapten. Y aquellos que no se tomen la molestia y prefieran usar parideras tomen en cuenta que siempre es mejor dejar a la hembra libre en el acuario para no perderla.

Esta es mi denuncia pública, la repudia a las parideras comerciales, la falta de conocimientos y la falta de amor y respeto por nuestras mascotas.

Para finalizar me gustaría puntualizar algo. Las hembras no deberían parir más de tres veces. Sus cuerpos sufren mucho en cada parto y cuantos más partos más se deforman adoptando irremediablemente una posición encorvada, vamos, que por raro que parezca les sale una joroba.

Gracias a tod@s los que habéis llegado hasta aquí.

Un saludo.  





Autora: © Elma Ruiz, 2011
Edición y publicación: Elma
Fuente: www.portalpez.com